Jeff Buckley: 25 años de aquella obra maestra llamada Grace

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Portada del álbum (Imagen: jeff.buckley.com)

Cuando salió al mercado, la respuesta del público restaba mucho de ser la esperada, quizá por estar fuera de la oleada del grunche que prevalecía en la industria musical de Estados Unidos. Era un disco raro para el momento. En los diez temas había rock estridente y melódico, pero se asomaba el folk, experimentos con el jazz, e incluía versiones de tres canciones profundas y suaves donde se apreciaba una voz impecable, virtuosa y poderosamente emotiva, que hicieron que artistas como Jimmy Page, Robert Plant, Bob Dylan y Elizabeth Fraser, comenzaran a alabarlo contribuyendo a cambiar su suerte.

Grace (Columbia Records), el primer y único álbum de estudio del músico Jeff Buckley, comenzó a circular el 23 de agosto de 1994, tres años antes de su muerte. Este 2019 cumple 25 años el que es considerado por músicos y críticos, uno de los mejores discos en la historia del rock, que contiene obras maestras como la interpretación de “Hallelujah” de Leonard Cohen, que Buckley consagró con su melancólico estilo, o “Corpus Christi Carol”, un villancico sacro donde es indiscutible la belleza alcanzada a través de su rango vocal de cuatro octavas.

Pero quién era aquel “Mystery White Boy” — como se tituló una de sus giras — que sigue inspirando a músicos y captando seguidores en el mundo, poseedor de una hipersensibilidad y recordado como alguien capaz de explotar en piezas de rock energético, crear versiones únicas de canciones de otros, o superarlas a través de melodías hipnóticas y entrañables.

Jeffrey Scott Buckley nació en Anaheim California en 1966, hijo de Mary Guibert, una pianista de formación clásica y de Tim Buckley, un cantautor de folk y jazz de los años setentas, quien dejó nueve discos pese a su breve carrera al morir a los 28 años, por una sobredosis de heroína.

“Scotty”, como lo llamaban de niño, se encontraría con su padre solamente en una ocasión, cuando su madre lo llevó a un concierto, poco antes de la tragedia. De acuerdo con documentales y datos biográficos recopilados en su página oficial, pasó su infancia escuchando música de todo tipo. A los 5 años comenzó a tocar la guitarra. Fue criado también por su padrastro Ron Moorhead, quien le regaló discos de Led Zeppelin y otras bandas clásicas.

A los 18 años llegó a Los Ángeles para estudiar en el Musician’s Institute, tiempo que consideró perdido, salvo por las amistades que tejería de por vida. En esa ciudad formó parte de banda de reggae Shinehead, así como de otros proyectos donde tocó la guitarra. La potencia de su voz, la exploraría más tarde.

“Nunca tuve dudas, siempre fue muy natural. Simplemente me metí”, diría en una entrevista para Much Music. A los 14 años tocando por primera vez en un club, supo que podría estar “en esos lugares que olían mal”.

Jeff se mudó a Nueva York en 1990. Un año más tarde, fue invitado por el productor Hal Willner al homenaje a Tim Buckley que realizarían varios artistas en la Iglesia de Saint Ann, el 26 de abril. Este episodio es narrado en la película Greetings for Tim Buckley, que intenta acercarse a la conmoción interna que implicó para el hijo encontrarse con la música y el recuerdo de un padre ausente.

“Esto no es un trampolín, esto es algo muy personal”, mencionaría frente al público que celebraba a su padre y en lo que muchos consideran fue su debut como cantante, al interpretar “I Never Asked To Be Your Mountain”, con Gary Lucas en la guitarra, y “Once I Was”, que según relatos de los presentes, dejó al auditorio mudo y conmovido.

Después de esto, Gary Lucas quien ya era una leyenda en la guitarra, invitó a Buckley a cantar en su banda Gods and Monsters, donde estaría un breve tiempo. Gary compuso parte de la música de piezas como “Grace” y “Mojo Pin” que posteriormente serían incluidas en el álbum.

Buckley fue tejiendo su fama en cafés de Nueva York. Las actuaciones más notables fueron en Sin-é, un pequeño local irlandés ubicado en East Village. Esta atmósfera relajada le permitió perfeccionar sus habilidades, además de experimentar haciendo covers muy suyos, que fueron atrayendo a más oyentes.

Como si llevara en la garganta nubes negras cargadas de emociones, cantaba durante horas composiciones de Nina Simone, Bob Dylan, The Smiths, Billie Holiday, Van Morrison, Edith Piaf o de Nusrat Fateh, el cantante de música sufí. “Eso era lo que yo quería hacer, como un corredor de larga distancia en donde te quedas sin energía y empiezas a moverte de manera inconsciente. Dejas de pensar en la mecánica. Esos movimientos son increíbles”, describe en una entrevista que retoma el documental sobre su vida y obra, Amazing Grace.

Al lugar llegarían limusinas con ejecutivos de Columbia Records y a finales de 1993 saldría Live At Sin-é, un EP con cuatro canciones donde se avizora la particularidad de una voz, la originalidad, un talento, una presencia distinta para el sonido de la época.

Durante el lanzamiento del EP en el otoño de 1993, Buckley ya había ingresado al estudio con Mick Grondahl (bajo), Matt Johnson (baterista), Michael Tighe (guitarrista) y el destacado productor Andy Wallace. Grabaron siete canciones originales y las versiones de “Hallelujah”, “Corpus Christi Carol” de Benjamin Britten y “Lilac Wine” de James Shelton.

Alejado de modas, guiado por el perfeccionismo y la emoción que demandaba cada tema, quien era visto por su disquera como la futura estrella del tipo Bruce Springsteen, luchó por la libertad creativa desde el inicio en una relación que no estuvo exenta de tensiones.

“Mis influencias son el amor, el enojo, la depresión… alegría, sueños y Led Zeppelin”, afirmaba, y las desbordó en la placa que sería aclamada en Francia y Australia, antes que en su país.

Tras su lanzamiento, pasó dos años de gira por Europa y Estados Unidos. El disco póstumo Mystery White Boy, reúne las actuaciones en vivo más destacadas de 1995 a 1996 y la cinta Jeff Buckley-Live In Chicago, documenta el concierto en The Cabaret Metro, el 13 de mayo de 1995.

Contrariado por la creciente fama, que de acuerdo a su amigo y guitarrista Michael Tighe, era algo que deseaba y rechazaba, pues en momentos quería volver a los shows íntimos, en diciembre de 1996 dio una gira fantasma en solitario por el noreste de la Unión Americana. Los conciertos no fueron anunciados y aparecería con diversos sobrenombres.

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Imagen: jeffbuckley.com

La necesidad de replantear su música y lo que seguiría para su carrera, lo llevó a Memphis. En febrero de 1997 se instaló en esta ciudad para continuar con la composición de lo que sería el segundo disco, Sketches for My Sweetheart The Drunk. Se quedaría ahí, cuando estuviese listo, llamaría al resto de la banda para ensayar y grabar.

La noche en que murió, estaba en camino para encontrarse con sus músicos. Jeff Buckley murió el 29 de mayo de 1997 ahogado en el río Wolf de la ciudad del blues y el soul. Su muerte aún es un misterio, porque lejos de especulaciones amarillistas, no es posible determinar si se trató de un accidente quizá por imprudencia, o de un suicidio.

Estaba con un amigo escuchando música a la orilla del río y decidió meterse con ropa y botas cantando “Whole Lotta Love” a medida que se iba internando a lo más profundo… hasta que desapareció, narró el músico Keith Foti, quien lo acompañaba aquella noche.

En los años posteriores a su muerte, su legado musical creció con grabaciones en vivo e inéditas. Sus admiradores incluyen leyendas del rock, nuevos artistas, seguidores leales y una generación completamente nueva que disfruta su música al encontrar una belleza, una conexión y un efecto conmovedor únicos. Grace, la única producción de estudio, perdura como permanecen las obras artísticas universales, sorteando los años, los mitos, las modas, la vida del propio creador.

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Imagen: jeffbuckley.com

— ¿Qué es la gracia? le preguntaron, ya que muchos describían con esa palabra (un estado de gracia) lo que les provocaba su música.

— Todo lo que contiene el mundo. La gracia es lo que importa en todo, especialmente en la vida, especialmente en el crecimiento, en la tragedia, en el sufrimiento… en el amor, en la muerte. La gracia te impide agarrar un arma rápidamente, te impide destruir cosas tontamente y en cierta manera te mantiene vivo.

Para celebrar 25 años

Para conmemorar el aniversario de Grace, el próximo 23 de agosto subirán el catálogo completo a las plataformas de streaming, además, estarán disponibles algunas rarezas y bonus tracks que no salieron en su momento.

Publicado en Revista Consideraciones

Blog de periodismo cultural, social, musical. Dolencias existenciales, historias, reflexiones, cavilaciones.

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