Cómo informar sin sexismo al hablar de mujeres en política

¿Algunos medios de comunicación y figuras públicas en las redes sociales, hablan de las mujeres dedicadas a la política, de igual modo o con el mismo enfoque, como lo hacen con los hombres de la misma profesión?

La duda invade tras leer algunos titulares, tuits y notas periodísticas sobre mujeres políticas mexicanas donde se destacan aspectos que normalmente o casi nunca, son los puntos que se describen si se trata de políticos hombres.

Titulares de prensa (rosa y digamos seria) resaltan por ejemplo, su vestimenta y estado civil o familiar (maternidad). Cuántas notas recuerdan donde se hable de la ropa que traen los políticos o se les presente como: “abogado, economista y papá”.

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Captura de pantalla tomada del portal Cuna de Grillos.
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También los medios y personajes de la esfera pública, políticos o líderes de opinión, suelen omitir sus nombres y apellidos cuando son las esposas o compañeras de trabajo de otro político.

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Titular muy común en periódicos y portales periodísticos.

Quién no recuerda los polémicos tuits de Felipe Calderón, ex presidente de México y de Andrés Manuel López Obrador, precandidato a la presidencia por el Movimiento de Regeneración Nacional (Morena) donde Delfina Gómez ex candidata por este partido a la gubernatura del Estado de México, se convirtió en el delfín de… y Margarita Zavala, aspirante independiente a la presidencia, en la esposa de…

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Como lo resumen especialistas del curso en línea y de consulta libre: “Taller de comunicación y género”, en ocasiones se habla de las mujeres que se dedican a la política aludiendo a su aspecto físico y vestimenta. Otras veces, se resalta de ellas las relaciones laborales que mantienen con personas de su partido, normalmente hombres, o se refieren a ellas mediante los vínculos emocionales o de parentesco que tienen con otros hombres. Otro tema recurrente es referirse a su maternidad y poner el foco en cómo concilian su vida profesional y personal. Arriba ya vimos los ejemplos.

Ana Requena, periodista deldiario.es especializada en género, menciona dentro del mismo curso, que hay una especie de penalización hacia las mujeres por estar en el espacio público a través de esos comentarios que no buscan juzgar o criticar lo que hacen, sino cómo aparecen en el espacio público. “Seguimos siendo más objeto como algo que juzgar, que sujetos que merecemos atención o crítica por lo que hacemos o decimos por nosotras mismas”.

¿Pero por qué lo de la maternidad está mal si hasta Alejandra Barrales ha incorporado a su hija en la campaña y Guadalupe Loaeza dice que es una buena madre en un spot donde intentan captar simpatizantes para la candidata a la jefatura de la CDMX?

Sobre la maternidad, depende el enfoque, pero la mayoría de las veces es prescindible en materia de información, pues se presta para reforzar el estereotipo de “buena madre” en una especie de aclaración innecesaria que intenta convencer que el hecho de dedicarse a la esfera pública no las hará “malas madres”, cuestión que en ocasiones invita a que la gente juzgue si deberían dedicar más tiempo a su familia o menos, según las creencias de cada quien.

Rara vez se habla de cómo ejercen la paternidad los políticos, ahí hay una diferencia a partir del género y lo que se espera de cada uno ¿o no?, la sociedad no juzga igual a los padres trabajadores que a las mamás trabajadoras ¿o sí?

Otro estereotipo que a veces se proyecta en la información sobre ellas de manera indirecta o sutil, es la imagen de mujer mandona, dama de hierro, fría y dominante, que resulta de creer que las aptitudes de liderazgo y carácter decidido son exclusivas o más comunes en los hombres, lo cual no tiene ninguna base biológica o natural.

“Asimismo, es frecuente ver informaciones y titulares en los que se habla de políticas enfrentadas recogiendo el prejuicio de que las mujeres son envidiosas y sus peores enemigas. Para evitar ese tipo de prejuicios, prescindiremos de los rankings que encuentran ocurrente poner a competir a mujeres de manera artificial”, se menciona en un apartado del curso sobre periodismo y género.

Poner a competir a las mujeres siguiendo el estereotipo de que somos nuestras peores enemigas.

En torno a la presencia de mujeres en la información que emiten prensa, radio y televisión, en general es muy desigual en comparación con la de los hombres. Según los últimos datos del Proyecto Monitoreo Global de Medios de 2015 (GMMP), las mujeres son sujeto y fuente en el 28% de las notas aparecidas en estos medios. Los hombres protagonizan el 72% restante.

La brecha se amplía en noticias que abordan política y gobierno, donde las mujeres tan sólo equivalen a 16% de las personas que aparecen en las notas. De hecho, ahora las mujeres son tres puntos porcentuales menos visibles en las notas de política que hace cinco años, lo cual hace pensar que no sólo es porque hay menos mujeres en la política y más hombres, tal vez la brecha responde también a la elección de la fuente y el sujeto de noticia, sugiere el estudio.

Recomendaciones para informar con equidad, sin sexismo y estereotipos

De acuerdo a este curso impulsado por el portal español La Marea y Oxfam Intermón deberíamos:

  • Evitar todos aquellos datos que resulten irrelevantes: aspecto físico, forma de vestir o relaciones personales que mantienen fuera del trabajo.
  • Dentro de los partidos políticos hay techos de cristal que no podemos ignorar. Habrá que señalar si los partidos cumplen la paridad. Esta es una estrategia con perspectiva de género que podemos llevar a cabo, por ejemplo, durante las campañas electorales.
  • No reducir a las mujeres políticas a “nicho” o “colectivo”. Hablar de “las mujeres” de un partido -a modo de grupúsculo- no normaliza su presencia dentro de ese ámbito. Rara vez agrupamos a los hombres.
  • Cuidado con el estereotipo de la superwoman que a veces se asocia a las mujeres que trabajan en espacios visibles como la política y son madres. En general, debemos evitar cualquier juicio de valor hacia las tareas de conciliación de cualquier persona.
  • Evitar relacionar a las mujeres con un hombre, que aparece a modo de “mentor”, ya que esto banaliza sus logros y da a entender que se deben únicamente al apoyo de una figura masculina.
  • Rechazar las comparativas de mujeres y todas aquellas referencias a enfrentamientos y rivalidades que fomentan el estereotipo de que “las mismas mujeres son sus principales enemigas”.
  • Evitar hablar de las mujeres por su relación de parentesco o vínculo emocional con otros políticos o figuras públicas.

La intención no es balconear y ridiculizar a los medios de comunicación que han informado así y a los personajes que han opinado sobre políticas, es compartir herramientas de análisis para aprender a identificar los estereotipos y el sexismo. Aceptémoslo, a todas las personas nos cuesta mucho detectarlos, cómo no, si crecimos inmersos en una cultura donde se reproducen y reafirman en casi todos los ámbitos.

El periodismo, los medios de comunicación y redes sociales no están exentos de esta manera histórica y equívoca de entender “qué es o debería ser una mujer”. Lo seguiremos cuestionando y seguiremos aprendiendo.

Nota

Recordando que, el machismo es una actitud de discriminación hacia las mujeres basada en la creencia de que éstas son inferiores a los hombres. El sexismo, en ocasiones menos evidente, es el desprecio hacia las mujeres a través de conductas que perpetúan la desigualdad y mantienen un discurso dominante: el discurso androcéntrico.

Estereotipos de género: Ideas e imágenes deformadas, generalizaciones y simplificaciones sobre los atributos de hombres y mujeres que, a base de repetirse, son aceptadas socialmente como reales e indiscutibles. (La Marea y Oxfam Intermón).

Blog de periodismo cultural, social, musical. Dolencias existenciales, historias, reflexiones, cavilaciones.

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